Thursday, May 20, 2010

Por que no solo de pan vive el hombre, ni hablar del niño...

Hoy una vez mas los escándalos de abusos sexuales en colegios religiosos salpican las paginas de noticias.
Una desgracia cierto. Pero quisiera recalcar algo que tiende a quedarse olvidado tras el clamor en contra de los pedófilos, el caso de ellos esta claro, son criminales, caso cerrado.

Pero me parece que lo mas preocupante del punto de vista de la sociedad, no son estos criminales, siempre han existido y desgraciadamente seguirán existiendo; no lo mas preocupante es lo que estas tragedias revelan sobre la realidad profunda de las instituciones que los han albergado.

No quisiera confundir a justos, que los hay, esa iglesia comprometida con los pobres y los marginados, la iglesia del la vicaria de la solidaridad, a los muchos religiosos que dieron sus vidas por defender a sus prójimos, que educan con fervor y compromiso, no hablo de esa iglesia, hablo de la otra iglesia.
Aquella que se clama si cesar acerca de los temas valóricos (vaya engendro), se obsesiona con la vida sexual de los demás y se dedica la educación de las elites, la base de su poder.
Esa iglesia y sus lideres, muchos de ellos parte de la jerarquía impuesta en tiempos de Karol Wojtila (Juan Pablo II), así como las instituciones educacionales ligadas a ella, sus laicos y sacerdotes han dejado muy  en claro que para ellos:

Lo que pueda vivir o sufrir un niño no importa, el daño irreparable que sufre la victima, pesa menos en la balanza de esta gente que la reputación de la iglesia y de sus instituciones, el bienestar de sus frailes y sus diáconos.

Estas instituciones han demostrado que no saben, ni están dispuestas a proteger a los niños. Han abdicado sus responsabilidades

Yo le pregunto a los padres que tienen niños en estas instituciones, que mandan sus hijos e hijas a catequesis en parroquias afectadas por estos casos, que harían ustedes si pasara esto en cualquier otra institución a la cual concurrieran sus niños (un colegio publico por ejemplo)?
¿Los retirarían en masa, verdad? Y sacarían las cacerolas a la calle.
¿Que esperan ahora? Quieren ser cómplices o será que son victimas?

Saludos, que ahora debo volver a mis cebollicas,